El arte exige no solo el compromiso del creador sino el aporte de las personas que comparten con él las dificultades de la vida artística.
Muchas personas formaron parte del proceso de los «Cuatro Mosqueteros» y es inevitable que nuestra memoria resulte frágil para recordar a todos.
Sin embargo, queremos mencionar a Wilson Hallo, Gilberto Almeida, Jaime Darquea, Carlos de la Torre Reyes, Francisco Paredes, Carlos Villacís Endara y a todos los artistas, intelectuales, periodistas y amigos de esa época.
Presentación
Publicar un libro es siempre una satisfacción. Publicar un libro de arte es doblemente satisfactorio por la significación que tiene el arte como la más elevada actividad del hombre. Pero, publicar un libro sobre los Cuatro Mosqueteros es ya una cuádruple satisfacción.
La Fundación Cultural Exedra entre sus múltiples labores, viene desarrollando ésta, la de publicar libros de arte, en un afán, por una parte, de llegar a un público más numeroso y más heterogéneo, un público que no siempre puede acudir a las exposiciones en las galerías y en los museos. Y por otra parte, en un afán también, de contribuir al acervo bibliográfico del arte ecuatoriano con testimonios que perennicen la actividad artística nacional realizada en forma individual o colectiva.
En el caso que nos ocupa, el de los Cuatro Mosqueteros: Nelson Román, Ramiro Jácome, Washington Iza y José Unda, el libro pretende presentar algo más que cuatro artistas y su obra. En realidad, presenta toda una época de la pintura ecuatoriana.
Aquella época en la que hace irrupción en el escenario de la plástica nacional este vigoroso grupo con su “neofigurativismo crítico” y con su posición iconoclasta. El grupo del antisalón de Guayaquil.
Por la importancia histórica, artística y documental de la obra de los Cuatro Mosqueteros, creemos que este libro venía haciéndose ya indispensable en nuestro medio cultural.
Hoy, contando con el inapreciable aporte de los integrantes del grupo, de su vocero Ramiro Jácome, con los certeros juicios del crítico Hernán Rodríguez Castelo y con el alto profesionalismo de Imprenta Mariscal, tenemos el especial agrado de ponerlo en manos de los lectores.
Al hacerlo, renovamos nuestro compromiso de continuar en el futuro en esta actividad que se sustenta en una profunda fe en nuestros valores culturales.
Marcelo Casares, Quito 1993.
Presidente de F. Exedra.

