El estallido cromático
En la pintura de Nelson Román, el lienzo deja de ser una superficie plana para convertirse en un relieve de intensas capas matéricas. Su pincelada no solo describe formas, sino que excava en la memoria del continente, utilizando empastes que evocan la tierra, el oro ritual y el paso del tiempo. Esta técnica «alquímica» permite que sus personajes —seres antropomorfos, deidades y danzantes— emerjan de la mancha con una fuerza primitiva, donde el color no es solo pigmento, sino el vehículo de una cosmogonía viva que late entre lo figurativo y la abstracción gestual.














































































































































